¿Qué es el “duende”?

Bailaora de flamencoNo es algo sencillo de explicar, pero el duende en el flamenco hace referencia a un poder o talento intangible que se necesario para poder ejecutar cantes y bailes de forma que emocionen a quien los contempla o escucha.

Los duendes revoltosos, míticos y los que otorgan arte

Todo el mundo ha oído hablar en alguna ocasión del duende en el flamenco, sin embargo, aunque la mayoría capta la esencia de lo que quiere decir, es algo bastante complicado de describir. Un primer acercamiento a este concepto se puede realizar consultando el diccionario. La primera referencia que aparece es que la palabra es un derivado de ‘dueño de la casa’, y su primera definición habla de unos misteriosos seres traviesos o espíritus fantásticos que habitan en algunas casas y que causan en ella el caos y el estruendo. Todos hemos oído alguna vez hablar de los duendes cuando algo parece que ha desaparecido de la casa sin explicación alguna. Estos duendes serían los ‘goblin’ que aparecen en la mitología de diferentes folclores europeos, unos seres de pequeño tamaño y con un carácter travieso y malicioso, que disfrutan fastidiando a los humanos.

Sin embargo, el duende que buscamos se encuentra en otra definición, que la RAE explica como un “encanto misterioso e inefable”. Se habla en numerosas ocasiones de que el duende se tiene o no se tiene, aunque en otros momentos se habla de que a un artista le ha llegado finalmente el duende, por lo que no queda totalmente claro si es una cualidad o más bien un estado de ánimo. Según Goethe, el famoso dramaturgo, novelista, poeta y científico alemán de los siglos XVIII y XIX, el duende es un “poder misterioso que todos sienten y que ningún filósofo explica”. Por su parte, el gran García Lorca aseguraba que “para buscar al duende no hay mapa ni ejercicio”. Por tanto, se puede afirmar que no es algo que tenga que ver con la técnica, sino que más bien se trata de la inspiración y la emoción con la que se puede interpretar o bailar.

El duende, necesario en el flamenco

Sin embargo, el duende debe estar dentro de uno. Puede que no aparezca en todas las ocasiones que uno querría, pero debe estar ahí. La historia cuenta que Manuel Torre, la gran figura del cante, le dijo una vez a un hombre que cantaba, que tenía voz, que conocía todos los estilos, pero que nunca triunfaría porque no tenía duende. Otra historia muy conocida en el mundo del flamenco es la que le ocurrió en sus comienzos a la Niña de los Peines. Parece ser que Pastora Pavón, que así se llamaba, se encontraba una noche cantando en una tasca delante de bastante gente importante dentro del mundillo, pero no conseguía emocionar a la audiencia. Viendo que el público estaba molesto, echó un trago de cazalla, y comenzó a cantar desgarrándose y saltándose toda la ortodoxia, y de repente apareció el duende, logrando que su arte llegase a los asistentes. Así fue el comienzo de su carrera triunfal.

Por tanto, podemos decir que el duende tiene que llevarse dentro, pero que como espíritu travieso y juguetón, no aparece siempre. Sin embargo, cuando se entra en el estado emotivo adecuado, aflora para deleitar a todos.

Imagen de Nikita Buida – Fotolia.comSimilar Posts:

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